Bomba mundial: el presidente de la FIFA dio una conferencia de prensa en la que puso a disposición su cargo y avisó que convocará a nuevas elecciones. Todo producto del escándalo por los casos de corrupción.

La noticia causó impacto mundial y marca un hecho histórico: Joseph Blatter anunció en una conferencia de prensa en la que no aceptó preguntas que renunciará a su cargo como presidente de la FIFA. El lunes que viene iba a cumplir 17 años ininterrumpidos de mandato. Manchado por el escándalo de los casos de corrupción que el Ministerio de Justicia de Estados Unidos dio a conocer hace una semana, el suizo de 79 años decidió dar un paso al costado. La medida sorprende porque el viernes había sido reelecto en su cargo y en una entrevista había descartado la chance de renunciar: “Hacerlo sería reconocer que hice algo mal”. Sin embargo, más allá de las detenciones a dirigentes de la FIFA y a un cúmulo de denuncias sobre distintas confederaciones (como la Conmebol) que se conocieron la semana pasada, lo que lo habría llevado a alejarse del sillón presidencial fue la noticia conocida en los últimos días de que el escándalo de corrupción involucraba también a Jerome Valcke, secretario general de la entidad y mano derecha de Blatter. El francés habría cobrado sobornos por una cifra cercana a los 10.000.000 de dólares y el que habría avalado ese pago, con su firma como encargado de Finanzas, fue Julio Grondona, según la denuncia de EE.UU.

Acorralado pese a no estar en el centro de las denuncias, ya sin el respaldo que le daba don Julio y con varios enemigos (la UEFA, el FBI y los Estados Unidos, patrocinantes de FIFA…), Joseph razonó y entendió que lo mejor era dar un paso al costado. Al menos así especulan los que conocen los movimientos y cómo se desarrollan las acciones en el máximo organismo del fútbol mundial.

Ahora, según lo anunciado por Sepp, se convocará a un Congreso para definir los pasos a seguir. En principio, se llamaría a elecciones para diciembre. “Se vienen tiempos difíciles y habrá más malas noticias”, había pronosticado la semana anterior, antes de vencer en las elecciones al príncipe jordano Alí Bin Al Hussein. Lo que no pensó es que esas malas noticias también lo involucrarían a él, salpicado por una mancha que se lo llevó puesto.