En el Monumental, cayó por 1-0 con un gol de Marquinhos a nueve del cierre y quedó obligado a ganar en Belo Horizonte para acceder a las semifinales. La revancha será el próximo miércoles.

Esa maldición deportiva que para River significa Cruzeiro -los brasileños se impusieron en diez de los 13 enfrentamientos- sumó anoche un nuevo capítulo. Porque el equipo de Gallardo, durante varios segmentos, lució como enredado y estresado por esa clasificación convulsionada frente al rival de toda la vida hace una semana. El equipo de Belo Horizonte lo aprovechó y sacó una ventaja importante con vistas a la revancha. Para el desquite, River no sólo necesitará ganar sino que también tendrá que recuperar el fútbol que anoche le faltó.