Hilda tiene 86 años y Hugo, 92. Son un matrimonio de jubilados que el miércoles pasado fueron desalojados de su casa por falta de pago.

Ambos vivían junto a uno de sus hijos quien tras el desalojo los llevó a un bar, los invitó a comer y nunca más los fue a buscar. Los empleados alertaron a la policía de la situación y comenzaron a buscar a los familiares.

«Estaban esperando a que llegara uno de sus hijos», contó Gabriel, el encargado del local gastronómico, a Canal 5 de Rosario. Hugo e Hilda no tenían celular ni ningún número para llamar. «Lo único que decían era que estaban esperando al hijo y que estaban de mudanza», señaló Gabriel.