San Lorenzo tuvo su desahogo y continúa con chances de clasificación a los octavos de final de la Libertadores. Se le complicó el partido en casa frente a la Universidad Católica, pero Diego Aguirre se la jugó por el debutante Nahuel Barrios y sumó crédito: el juvenil le dio el triunfo.

Con una gran conquista de Nicolás Blandi, el Ciclón se puso arriba en el tanteador en la primera etapa. De a poco, fue justificando la ventaja y empezó a aferrarse a una victoria que necesitaba por sus malos resultados en el certamen continental y las dos caídas al hilo en el torneo local (Atlético Tucumán y Temperley).

Pudo ampliar con una par de ocasiones, entre las que se destacó la de un Fernando Belluschi que llamativamente fue resistido por parte del público presente. El ex Newell’s había tirado al travesaño cuando promediaba la fase inicial y luego remató cruzado, bajo y desviado, en una jugada que pudo haber sido el 2-0.

Los chilenos no se desesperaron y aprovecharon una contra -tras la pérdida de Belluschi- para igualar las acciones: Fernando Cordero escribió su nombre en la chapa con una excelente definición. Instantes después vio la roja Benjamín Kuscevic en la visita y el cuadro visitante resignó completamente la ofensiva. Santiago Silva salió y quedó parado con un 4-4-1 que no les rindió.

Aguirre, con la soga al cuello, mandó a la cancha al juvenil de 18 años y acertó. Luego de una buena combinación entre Ortigoza y Merlini, el chiquitín saltó más que nadie en el área e hizo estéril la resistencia de Toselli con un formidable cabezazo. El chico cumplió un sueño y mantiene vivos los del elenco de Boedo, que se jugará la clasificación ante Atlético Paranaense en Brasil y definirá con Flamengo en el Bajo Flores.