Según un vecino, golpeaban las puertas con la excusa de pedir agua y así chequeaban si los dueños estaban o no.

  • Mochila. La cargaba el detenido. Llevaba bienes de la denunciante.  

Un vecino de la manzana 313 del barrio Cerro de la Cruz vio tres caras inhabituales en la zona, contó una fuente policial. Eran un hombre de veintitantos años, otro más joven y una adolescente, detalló. Vio también que golpearon la puerta de algunas casas, para pedir agua. En una, no les abrieron. Ésa, al parecer, fue la señal que necesitaban. El varón más chico se trepó a la reja que protegía la vivienda, entró y salió de allí unos minutos después, con una mochila. Luego, él y sus amigos se perdieron en la calle. El vecino prácticamente estaba seguro de que eran ladrones, y resolvió llamar al 911. Aportó una descripción de los desconocidos, que sirvió para que la Policía ubicara al joven de la mochila. Cuando lo requisaron, descubrieron que llevaba un monitor de computadora, ropas y un par de zapatillas deportivas, que habían sido sustraídas del domicilio en cuestión.

La detención del joven de apellido Caruso, de 20 años, fue el domingo a la tarde, refirió el jefe de la Comisaría 7ª de San Luis, comisario inspector Juan Carlos Leyes. Esa seccional es la que lleva la investigación del robo calificado por el escalamiento. “Hoy (por ayer), trasladaron a Caruso a tribunales, para la declaración indagatoria. Estará aquí algunos días más, porque su defensa solicitó una prórroga de la detención”, contó.

Leyes destacó la colaboración prestada por el vecino, que permitió dar con el sospechoso. Éste vio que los jóvenes no eran de la zona y, al registrar que llamaron a varias puertas para pedir con qué hidratarse, se dio cuenta de que ésa era la treta que usaban para detectar en qué domicilio no había gente, para luego meterse.

“Es importante la actitud que tuvo este vecino, fundamentalmente en fechas como éstas, en la que, por los feriados largos o las vacaciones, la gente se ausenta de su casa por varios días”, convirtiéndose en blanco fácil de delincuentes, consideró el comisario. Aparentemente, la familia a que le habían robado había ido a pasar el día a La Florida.

Según lo aportado por el testigo, sólo ingresó el menor de los varones, y sus presuntos cómplices, se quedaron “de campana”. Dio una descripción de los tres. En particular, el sospechoso al que la Policía aprehendería después andaba con unas bermudas azules con rayas celestes y blancas y estaba sin remera. Tiene, además, unos llamativos tatuajes que le adornan el torso, detalló el segundo jefe de la Comisaría 7ª, subcomisario Sergio Chareun.

Esas singularidades permitieron que los efectivos que fueron a la zona lo ubicaran en las inmediaciones. Al parecer, lo arrestaron en la manzana 311, a una cuadra y media de la casa de los damnificados. Cargaba una mochila negra, que los agentes inspeccionaron. Adentro estaban el monitor, prendas de vestir y un par de zapatillas Nike, enumeraron. Estos últimos elementos son de un hijo de la denunciante, dijo Leyes. A posteriori, ella reconoció los objetos, acotó Chareun.

La Policía, en cambio, no pudo dar con los amigos del arrestado. Leyes dijo que al revisar la casa, descubrieron otra mochila, que había quedado adentro, y que habían cargado con otras cosas. Estiman que tal vez pensaban regresar, para llevarse más bienes.