El hombre, fue juzgado a puerta cerrada ya que los delitos de los que se le acusaba, cometidos en 2016, habían levantado una oleada de indignación y alarma social en el archipiélago, especialmente porque se aprovechó de su posición cuando las mujeres acudían a este centro, el mayor hospital de la isla de San Miguel, la más importante de las Azores, informa el diario ABC de España.

El médico resultó absuelto de otra acusación más, asedio sexual, porque no quedó suficientemente probado, aunque deberá pagar 10.000 euros de indemnización a una de las víctimas que lo demandaron ante el tribunal de Ponta Delgada.

De momento, se prohíbe al condenado salir de la isla y está suspendido en el ejercicio de sus funciones, aunque la jueza que llevaba el caso delegó en el Colegio Oficial de Médicos la potestad de inhabilitarle de manera permanente.

La sentencia establece que el doctor abusó de la confianza que las afectadas depositaron en él por tratarse de un facultativo de Urgencias, en cuyas manos se ponían porque se encontraban muy mal. En consecuencia, traicionó la confianza que ellas le demostraron “practicando actos que nada tienen que ver con la medicina, sino con el apetito sexual”, de acuerdo con el texto que determina su culpabilidad, que añade: “Actuó con el propósito concreto de satisfacer sus instintos libidinosos, consciente de que las ofendidas eran sus pacientes y habían ido a Urgencias por motivos graves”.

Se da la circunstancia de que el doctor había llegado a Portugal años atrás, en virtud de un convenio firmado por el Gobierno de Lisboa con el cubano. Así, su primer empleo en el país vecino se fraguó en Santarém, 80 kilómetros de la capital.