Todo empezó como un malestar parecido al de la gripe y de un momento a otro tuvieron que internarlo para una operación de vida o muerte.

Un hombre de Wisconsin, Estados Unidos, perdió sus dos piernas y dos brazos por una infección en la sangre que se contagió por la saliva en la lamida de su perro.

Greg Manteufel, de 48 años, vivió toda su vida rodeado de perros sin problemas, pero el mes pasado terminó en una guardia de hospital en West Bend, Wisconsin, con lo que parecía ser un cuadro de gripe fuerte y terminó por ser un desastre. Manteufel tuvo que ser atendido el 27 de junio por un shock séptico.