Suecia tiene uno de los mejores sistemas de salud del mundo, pero a veces hay que esperar meses, incluso años para tener cita con un especialista, y la red de atención primaria y los hospitales sufren las consecuencias de la falta de enfermeras.

Los 10 millones de suecos están entre los mejor cuidados del mundo, y en el país escandinavo la tasa de supervivencia de los enfermos de cáncer está entre las más altas de Europa, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Pero la degradación de la red de atención primaria y del hospital exaspera a la población y se ha convertido en su mayor preocupación, según encuestas realizadas a pocos días de las legislativas del 9 de septiembre.

Para los suecos, que pagan de media un impuesto sobre la renta del 50%, “existe un riesgo real de que pierdan poco a poco su confianza en el Estado de bienestar”, avisa Lisa Pelling, del gabinete de estudios Arena Idé.

Algunos sondeos sitúan la inmigración como la mayor preocupación de los habitantes, pero esas dos cuestiones están relacionadas.