La chica, con entonces 17 años, disparó dos veces en la cabeza a Randall Volar, de 34, y prendió fuego al cuerpo y a la casa para tratar de borrar todas las pruebas. Después, tomó el coche de Volar y huyó. En su declaración, Kizer aseguró que había entrado en pánico.

Volar se encontraba en libertad bajo fianza por estar en posesión de «cientos» de vídeos de pornografía infantil, entre los que había una veintena en los que aparecía él violando a una docena de niñas, entre ellas Chrystul Kizer.

Según informa el medio estadounidense, la joven conoció a Volar cuando tenía 16 años. Primero le pagaba por acostarse con él, después comenzó a cobrar a otros hombres para que mantuvieran relaciones sexuales con ella. Fue el novio de la chica el que le compró una pistola cuando empezó a sospechar que algo estaba ocurriendo.

Tras el suceso, las autoridades hallaron en la casa de Volar, que llevaba tres meses en libertad provisional, criptomonedas por valor de 800.000 dólares y confirmaron que el hombre había hecho transferencias de hasta 1,5 millones de dólares.

La defensa de Kizer ha pedido al tribunal que sea indultada del delito de homicidio en primer grado, posesión de un arma de fuego y otro delito por haber incendiado la casa de forma intencional.

Sin embargo, el fiscal del distrito ha rechazado aplicar la ley que permite absolver a las víctimas de trata, vigente en la mayoría de estados en Estados Unidos, y la acusan de un crimen premeditado para robarle el coche al hombre por unos mensajes que envió a una amiga, en los que afirmaba que pronto tendría «un BMW», y a su novio, preguntándole cuándo quería que lo hiciera. También por un directo que la joven hizo en Facebook tres días después del homicidio en el que aparece Kizer mostrando el arma y asegurando que iba a regalarle a su hermano un BMW y que no quería «disparar a nadie más».