Basado en la musicoterapia, el proyecto sin fines de lucro busca la inclusión de las personas con discapacidad y replicarse en todas las provincias.

Sensibles a melodiosas texturas cantan, bailan o tocan diferentes instrumentos. Ejecutan una partitura que el arte lleva a su máximo color: la libertad.

Son niños y adolescentes con trastornos neurológicos que hasta graban sus videos para el proyecto sin fines de lucro “Todos Hacemos Música”. El mensaje genera conciencia: las personas con discapacidad no tienen límites musicales.

La idea surgió en 2011 en el Centro Camino (Centro Argentino de Musicoterapia e Investigación en Neurodesarrollo y Obstetricia), ubicado en Capital Federal. Cuenta ya con el aporte de artistas como Axel, la banda Eruca Sativa, Adrián Barilari, ‘Willy’ de Los Tipitos, Joan Manuel Serrat, Ismael Serrano, Javier Calamaro, ‘Lali’ Esposito, Abel Pintos, Patricia Sosa, el cantante de La Mosca, Guillermo Novellis, la murga Los Rengos Del Bajo, la orquesta dirigida por Sergio Feferovich “La Vuelta al Mundo en un Violín”, y el guitarrista Diego Mizrahi.

Alrededor de 40 personas, entre pacientes y alumnos, todos los años hacen música para YouTube. La calidad y la solidaridad crecen con cada producción. En 2014, el video se llamó “Cantamos Juntos” y el de 2015 se titula “Un mundo mejor”. Para abril saldrá un nuevo clip que se espera con ansias en las redes sociales.

Ralf Niedenthal coordina la iniciativa. Es licenciado en Musicoterapia, profesor de música de guitarra y piano.

“Todos hacemos música” es proyecto sin fines de lucro que busca replicarse en todas las provincias.

“Todos hacemos música” es proyecto sin fines de lucro que busca replicarse en todas las provincias.

La musicoterapia nació a partir de experiencias realizadas con veteranos de guerra a mediados del siglo XX. En los videos de “Todos Hacemos Música”, se comprende por qué actualmente la disciplina complementa a varios tratamientos médicos.

“Les estamos mostrando a los chicos con discapacidad que no tienen techo, que pueden hacer muchísimas cosas. Porque uno ve el producto final que es el video pero para ellos es todo un trabajo de seis meses. Se van preparando para estar frente a las cámaras y para combatir la frustración. Es muy gratificante que después los chicos puedan ver lo que han logrado”, dice Ralf. El último video les llevó trece horas de rodaje durante dos días.

“La música aleja a la discapacidad y te trae a la persona”, expresa en una nota para la TV Pública, Gabriel Federico, presidente del Centro. Su hijo Matías, fue ex paciente de Ralf. La parálisis cerebral, una silla de ruedas y sus movimientos involuntarios no impidieron que Matías se dedique a la edición y montaje de los videos con los pies.

“Cambios hay siempre. En algunos chicos se notan más que en otros. Se sabe, por ejemplo, que un chico puede mejorar su motricidad gruesa o fina a través de la ejecución de instrumentos. Pero los cambios no son sólo en los chicos sino también en nuestro equipo de diez personas”, aclara Ralf cuya tarea principal es detectar el potencial de cada paciente mediante sesiones adaptadas y el seguimiento continuo.

En contacto hace más de diez años con personas con discapacidad, Ralf, docente de la Universidad de El Salvador, desde que concluyó el secundario supo a qué dedicarse. “La musicoterapia es una carrera que me enamoró”, cuenta.

Cada vez que habla sobre el proyecto muestra una sonrisa indeleble y triunfal. “No hay un trabajo hermoso si no se puede compartir”, expresa. Cuando se le pregunta de dónde saca la inspiración, reflexiona: “La música misma nos hace inspirar y ver a los chicos cómo día a día se esfuerzan. Ver cómo la música se impregna en las personas y las hace emocionar”.

Para Ralf Niedenthal la musicoterapia une a las familias.

Para Ralf Niedenthal la musicoterapia une a las familias.

Este año el proyecto busca cristalizarse en una fundación para donar instrumentos y cubrir sesiones de musicoterapia gratuitas. También desean tener una camioneta para recorrer el país y replicar la iniciativa al estilo “Playing for Change”.

Para Ralf, el principal beneficio es colectivo. “La musicoterapia une a las familias”, sostiene.