En un nuevo gesto reaccionario, presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este jueves que desde diciembre vuelven a aplicar las ejecuciones para condenados por delitos federales. Con su reactivación se interrumpe un paréntesis de 16 años.

De este modo, la próxima ejecución será con una inyección de pentobarbital y está fijada para el 9 de diciembre en la prisión federal de Terre Haute, Indiana.

El fiscal general, William Barr, justificó la medida bajo el argumento de dar «justicia a las víctimas de los crímenes más horribles». El funcionario difundió la decisión al buró de prisiones y pidió a su titular, Hugh Hurwitz, que programe las ejecuciones de cinco presos condenados por asesinato, también por delitos de tortura y violación contra niños y ancianos.