El plantel de Barros Schelotto se disponía a viajar a Mendoza para la final de la Supercopa cuando le anunciaron que la aeronave no estaba en condiciones.

Es de no creer. Un mito popular es que los martes 13 no hay que subirse a un avión. Y eso se comprobó con lo que le sucedió al plantel de Boca.

Antes de viajar a Mendoza para disputar la final de la Supercopa frente a River, el equipo comandado por Guillermo Barros Schelotto fue anoticiado de que el charter que los iba a llevar sufrió un desperfecto.

De esta manera, los 22 jugadores más el cuerpo técnico y dirigentes tuvieron que esperar en la pista ya que lo que falló es el motor.

A las 16.30, tres horas después del horario previsto originalmente, la delegación de Boca consiguió el cambio de avión y partió rumbo a Mendoza.