Dijo que quiere retirarse en el club, pero Gallardo y la dirigencia tienen otros planes.

Apenas 140 caracteres bastaron ayer para sacudir la tranquilidad en River. Los escribió David Trezeguet en Twitter y generó mucho ruido en las oficinas del Monumental. “ Mi decisión es terminar mi carrera en River y cumplir mi sueño. Me informaron que me tengo que presentar el 30 por una cuestión de contrato”, afirmó, textualmente, el campeón mundial con Francia en 1998. A las 11, cuando tuiteó eso desde Brasil, donde comenta el Mundial para la cadena de televisión árabe Bein Sports, el plantel se entrenaba en el predio de la AFA, en Ezeiza. Marcelo Gallardo se enteró al finalizar el primer turno de entrenamientos y tuvo la misma reacción que la mayoría de los dirigentes: la situación no le gustó para nada. Con el presidente Rodolfo D’Onofrio de vacaciones en Italia, los demás dirigentes optaron por el silencio para evitar una polémica fuerte en el arranque del ciclo de Gallardo, quien está frente a su primera situación crítica como técnico del equipo. Y solamente dijeron por lo bajo que antes del fin de semana mantendrán una reunión con Trezeguet y con su abogado. Según pudo averiguar Clarín, prefieren cederlo a otro club o bien que colabore con las inferiores o que sea una suerte de embajador deportivo del club. “Pero queremos que todo sea en buenos términos porque David le dio mucho a River. No nos olvidamos de que se ofreció a jugar en la B Nacional”, afirmó uno de los principales dirigentes.

El préstamo de Trezeguet en Newell’s se cumplirá el 30 de este mes. El delantero, que el 15 de octubre cumplirá 37 años, tiene un año más de contrato con River. Pero, más allá de sus declaraciones públicas, Gallardo no lo tiene en sus planes y en la secretaría técnica que comanda Enzo Francescoli comparten la mirada del Muñeco . Trezeguet no lo sabe formalmente pero sí lo intuye. Por eso jugó una ficha fuerte al expresar sus deseos públicamente y de algún modo exponer al técnico y a la dirigencia.

Gallardo y Trezeguet tienen una buena relación de los tiempos en que compartieron equipo en el Mónaco. Y hace dos semanas se reunieron a pedido de Trezeguet, inquieto por su futuro. El lunes, Clarín publicó una entrevista con Gallardo. Ante una pregunta sobre si había hablado con Trezeguet, respondió: “Tuve una charla con él. Me llamó para decirme que se estaba yendo a Brasil y para contarme cómo estaba su situación. Le dije que desde el plano futbolístico no había ningún problema, y analizaremos su situación”. Luego se le dijo: “Se especula que por su fría relación con Cavenaghi, el que se irá a otro club es Trezeguet”. Y Gallardo afirmó, serio: “Desconozco los problemas personales y hasta que alguien de adentro no me diga que hay un problema personal entre ellos, descreo totalmente. Hasta ahora nadie me ha dicho algo al respecto. Un técnico no se puede dejar llevar por rumores, hay que ir a las fuentes”.

Discursos oficiales al margen, los motivos por los que en River prefieren que Trezeguet no vuelva al plantel son las diferencias que mantiene con Cavenaghi desde cuando jugaron juntos en la B Nacional y el nivel apenas discreto que mostró en su última etapa en Newell’s. El físico ya no le responde como en sus mejores tiempos y eso quedó reflejado en el último semestre en el equipo rosarino: jugó solamente quince partidos entre el torneo local y la Libertadores y fue titular sólo en tres. En el torneo Final estuvo presente en nueve partidos (una sola presencia de entrada) y dos goles anotados. Y en la Copa jugó seis encuentros (dos de ellos como titular) e hizo dos goles. Esa falta de continuidad también fue evaluada por el Consejo de Fútbol para tomar posición.

En Brasil, Trezeguet disfruta sus últimas horas en el Mundial y mantiene charlas con grandes futbolistas y ex futbolistas, como Diego Maradona, los portugueses Deco y Nuno Gomes, el holandés Ruud Gullit y el mexicano Cuauhtémoc Blanco. Con todos ellos subió fotos a Twitter. También publicó una en Brasil junto a Ariel Ortega, hoy cercano a la dirigencia de River por ser el ayudante de campo de Gustavo Zapata en la Reserva. Se los ve sonrientes, ajenos a la impensada sensación de incomodidad que se vivió ayer en River.