En una verdadera metida de pata, la Casa Blanca difundió en miles de correos electrónicos el nombre de su máximo espía en Kabul.

En una inédita “metida de pata”, la Casa Blanca difundió por error el nombre de su máximo agente de la CIA en Kabul, un cargo que se mantiene siempre en el más cerrado secreto.

El nombre del director de la Agencia Central de Inteligencia en Afganistán fue revelado durante la visita sorpresa que hizo este fin de semana el presidente estadounidense Barack Obama a ese país para visitar a las tropas estadounidenses, según informó hoy el diario Washington Post.

La Casa Blanca distribuyó a los periodistas que cubrían el viaje de Obama una lista de 15 personas que iban a participar en un acto militar con el presidente en la base aérea de Bagram, cerca de Kabul, donde figuraban varios militares y funcionarios estadounidenses. En la lisa se identificaba al funcionario de la CIA como “jefe de estación”, nombre habitual con el que se designa al director de inteligencia en un país.

La lista fue enviada luego a miles de correos electrónicos de periodistas que siguen la información de la Casa Blanca y nada había pasado hasta que el Washington Post advirtió el error y lo comentó al equipo de prensa oficial. Así, se distribuyó una segunda lista donde el nombre ya no figuraba. La prensa que alcanzó a ver la identidad del agente decidió no difundirlo porque su vida correría peligro.

Es completamente inusual que un gobierno revele las actividades de espionaje. El último caso que saltó a la prensa fue el de la agente secreta Valerie Plame, en 2003, cuya identidad fue destapada por un columnista conservador porque el marido de la agente había manifestado sus dudas sobre la existencia de armas en Irak. Plame acusó al gobierno de George W. Bush de haber querido vengarse por motivos políticos.

Esta vez pareció sólamente un desafortunado “blooper”.