Conmocionado por el incremento de femicidios, Portugal ha lanzado lo que pretende sea un sacudón definitivo a la sociedad: un “día de luto nacional”, decretado para el 7 de marzo, con el cual pretende cambiar el modo en que la política, la prensa y la justicia afrontan el problema.

La medida sorprende porque, por lo general, el “luto nacional” está reservado para tragedias repentinas, como los incendios de 2017 (en los que murieron más de cien personas), y el fallecimiento de personalidades, como el ex presidente Mário Soares, o la legendaria fadista Amália.

Aplicar esta categoría a los femicidios es un reconocimiento definitivo por parte del Estado luso de que esto es un flagelo: once mujeres han sido asesinadas en lo que va de 2019, más de un tercio del total de 2018; durante ese mismo período, hubo 126 personas detenidas.

Si la cuenta se remonta hasta 2005 (que es cuando se empezó a llevar un registro de estos crímenes), el total de mujeres asesinadas llega a 500, en un país de diez millones de habitantes.