Lee Vernon, un joven de 21 años, fue condenado a cadena perpetua por matar a su bebé de seis semanas al causarle 46 fracturas en la cabeza, el hombro y las costillas y una hemorragia cerebral. El pequeño McKenzie Ellis fue trasladado al Hospital Kings College de Londres el 23 de julio del año pasado y murió tres días después.

Vernon admitió en el juicio un homicidio involuntario, alegando que dejó caer accidentalmente al bebé mientras le daba la mamadera y que, presa de un ataque de pánico, intentó reanimarle abrazándole y apretándole con fuerza hacia sí mismo. Sin embargo, para el fiscal Steven Perian Vernon es un «mentiroso manipulador» que dio una explicación convincente pero «inconsistente con la evidencia médica».

Varias de las fracturas en las costillas del bebé ocurrieron una semana antes de su muerte, y otras hasta tres semanas antes, según los expertos médicos. Las lesiones por latigazo cervical eran típicas del «síndrome del bebé sacudido», mientras que para otras fracturas se habría necesitado «fuerza sustancial» de presión sobre el pecho del niño. Las pruebas sugerían que el pequeño padecía dolores significativos como resultado de etas lesiones que afectaron su sueño y su alimentación.