Foto: El Diario de la República

Una iniciativa para “alivianar” a los alumnos del peso de la mochila todos los días. Así es la propuesta que implementa el Instituto Multidisciplinar San Ignacio, de la ciudad de San Luis. Los niños llevan los útiles escolares el lunes por la mañana y los retiran el viernes al mediodía, cuando finaliza la semana.

Según María José Villafañe, directora de la escuela, la idea es fundamentalmente para cuidar la salud de los chicos, que se deteriora con el paso de los años al acarrear tanto peso. También para que la familia no tenga que estar pendiente de las tareas o cuestiones escolares, que quitan tiempo de disfrute y de conexión entre padres e hijos.

Los estudiantes no tienen tarea para la casa ni los días de semana ni tampoco los sábados y domingos. Por lo tanto, dejan las mochilas el lunes y se las llevan el viernes. “Creemos que el exceso de peso en las mochilas durante tantos años de escolaridad hace al deterioro de la salud. Pero también creemos que al llevarse la mochila todos los días a la casa implica que los papás estén revisando los cuadernos y las carpetas. Eso lo hacemos nosotros, en la familia el rol no debe ser de maestro particular. Cuando termina la jornada escolar tienen que hacer otras actividades y fortalecer otros vínculos”, indicó Villafañe, quien además es mamá de cinco niños y se pasó “la vida acarreando mochilas”, y pudo darse cuenta que es malo para padres e hijos.

Según los estudios médicos, los niños no deberían transportar en sus espaldas más del 10 por ciento de su peso. Maximiliano Ahumada, kinesiólogo del Centro Integral de Rehabilitación de la ciudad de San Luis, explicó: “Sobrecarga la musculatura postural. Los niños vienen con problemas cervicales, dolores lumbares; sobre todo porque son chicos y no están preparados para esto. La musculatura todavía no está bien desarrollada”. Además, indicó que no sólo les hace daño el peso mismo, sino la postura que utilizan para llevar las mochilas. “La forma de cargarlas no es la correcta. Un niño por ahí no lo sabe, pero debe llegar sólo hasta el nivel de la cintura, porque más abajo ya modifica la postura corporal y hay que realizar otro tipo de esfuerzo para mantener la verticalidad”, indicó.

Ahumada indicó que el daño en la columna de los niños es algo progresivo y se acumula con los años. “Como los chicos tienen los cartílagos muy nuevos, el dolor no se manifiesta en el momento en la columna dorsal y lumbar, pero sí aparecen problemas en la cervical”, explicó. Para prevenir complicaciones hay que estar atentos. “Los papás deben prestarle atención a los dolores que manifiestan los chicos. Hay tratamientos para aliviar esto y también preventivos”, remarcó el kinesiólogo.