Katrina Shangreaux, una mujer de 30 años que mató a cinturonazos a su hijo de dos años por “mojar la cama” fue condenada a 40 años de prisión.

El juez describió la muerte del pequeño Kylen como un crimen “horrible, depravado y humillante”. El hecho sucedió hace dos años en Dakota del Sur. La mujer admitió estar bajo los efectos del alcohol y los analgésicos cuando ejecutó la brutal golpiza que terminó con la vida del nene.

En su declaración, Shangreaux dijo que se enojó aún más después de que el chico “la mirara de reojo” y la llamara “Angie”, en referencia a su tía paterna Angie Shangreaux, que tuvo la custodia del nene durante más de un año hasta que un tribunal tribal lo devolvió a su madre, pocas semanas antes del crimen.

Esta no fue la primera golpiza que Katrina le dio ni la única tortura que le infligió ese día. La mujer tiró al nene al piso, lo quemó con cigarrillos, lo pateó en el abdomen y la cabeza y lo mordió varias veces.