Es la salteña Mirtha Sisnero, que a pesar de cumplir con todos los requisitos no podía acceder al puesto. “Lo que más me gusta que es ser chofer de colectivos”, asegura.

La Corte Suprema de la Nación aceptó el amparo de una mujer salteña, que en una lucha de años ante los tribunales consiguió que se avale el derecho a elegir libremente una profesión o empleo, y a no ser discriminado en razones de género. El planteo fue presentado por Mirtha Sisnero y por la Fundación Entre Mujeres contra la S.A. del Estado del Transporte Automotor (SAETA), la Autoridad Metropolitana de Transporte y las siete empresas de transporte de Salta, ante la falta de incorporación de mujeres como conductoras.

Sisnero había denunciado la violación de los derechos de igualdad y no discriminación, a partir de la imposibilidad de acceder a un puesto de chofer, pese a haber cumplido con todos los requisitos necesarios. Además, en un planteo colectivo, la Fundación Entre Mujeres solicitó el cese de la discriminación por razones de género y la incorporación de Sisnero como chofer de colectivo, así como el establecimiento de un cupo de puestos de trabajo para ser cubiertos por mujeres, hasta tanto la distribución total de empleados refleje una integración equitativa. La Cámara Civil de Salta había hecho lugar al planteo, pero la Corte de esa provincia lo revocó. Ahora deberán dictar un nuevo fallo.

La Corte Suprema, con la firma de Lorenzetti, Highton, Maqueda, Fayt y Petracchi, dejó sin efecto el fallo de la Corte salteña, al considerar que no había respetado los criterios establecidos en la jurisprudencia en materia de cargas probatorias para los casos de discriminación.

“Lo único que quiero es que la Corte de Salta no tarde tanto en sacar el fallo favorable, porque a mí, el paso de los años me mata. La decisión de la Corte Suprema es un tirón de orejas al fallo que dio a favor de los empresarios del transporte”, le dijo Mirtha a Clarín. “Mi lucha sigue porque quiero trabajar en lo que más me gusta que es ser chofer de colectivos”, aseguró.