“¡Abajo, abajo!”. Esos fueron los gritos que dijeron varios miembros de la familia Kentayvia Blackful luego de que se escucharan disparos afuera de su casa en el vecindario de Harvey, al sur de Chicago.

Cuando finalmente se levantaron, la niña se quedó en el piso. Había sido alcanzada por una de las balas en la cabeza y había empezado a sangrar profusamente.

Según Chicago Sun Times, la menor estaba trabajando en su computadora y diseñaba una remera que iba a usar al día siguiente en la celebración de su cumpleaños número 12.

Lamentablemente, la menor no se pudo recuperar de las heridas y falleció al otro día a las 22.28 horas en el Christ Medical Center.

El martes, el mismo día del cumpleaños y muerte de Kentayvia, sus vecinos lanzaron globos al cielo y un grupo de activistas que lucha contra la violencia en la ciudad, ofreció 3.500 dólares de recompensa a quiene entregue datos para dar con los responsables, apunta NBC Chicago.