Una familia de seis integrantes, llevó a cabo ataques en tres iglesias de Indonesia en la ciudad de Surabaya, en los cuales al menos 13 personas murieron y 41 resultaron heridas. El grupo ISIS reivindicó los atentados.

El presidente Joko “Jokowi” Widodo visitó las zonas donde ocurrieron los ataques, a los que calificó como “barbáricos”.

Según informó Tito Karnavian, jefe de la policía nacional, el padre detonó una bomba que estaba en un auto, dos de los hijos, de 18 y 16 años, usaron una moto para perpetrar su ataque, mientras que la madre estaba con las hijas, de 12 y 9 años, para efectuar el tercero.