Cuenta con unos 12.000 combatientes entrenados en Siria e Irak.

La estructura del Estado Islámico en Irak y el Levante (EIIL) está compuesta por unos 10.000 o 12.000 combatientes, la mitad de ellos en Siria. Son musulmanes sumamente radicalizados cuya meta es establecer un califato islámico estricto en áreas que abarquen varios países de Oriente Medio.

Son férreos soldados, muy entrenados y bien armados, cuya mayor fuerza está dada por el fanatismo religioso. Ganaron terreno a fuerza de tácticas militares y esfuerzo, pero también recurriendo a una crueldad extrema. Fueron integrantes de estos grupos quienes crucificaron o degollaron cristianos en Siria.

Para ellos, quien no comulguen con las reglas más rígidas del islam son enemigos que no merecen ninguna misericordia. Son sunnitas, pero esto no les impidió enfrentar a grupos de su misma tendencia religiosa considerados demasiados moderados. Los miembros del EIIL desprecian abiertamente a los shiítas, que representan a la mayoría de la población iraquí.

Esta agrupación, que tiene fuertes aspiraciones de ejercer el liderazgo en la región, se escindió de la pequeña estructura que queda de Al Qaeda, desafiando a su actual jefe, Ayman al Zawahiri. El problema se dio porque Al Zawahiri le ordenó al EIIL abandonar Siria y limitarse a Irak, dejando al Frente al Nusra -otro grupo ultraislámico- a cargo de los combates contra Bashar al Assad. Pero la cúpula del EIIL se negó y se enfrentó a la otra facción, dejando unos 600 muertos.

La mayoría de sus combatientes son captados dentro del terreno –Siria o Irak–, pero en los últimos años recibieron un número importante de fundamentalistas de Europa y del Norte de Africa. Según el Instituto Francés para Oriente Próximo, los jefes militares suelen ser iraquíes o libios, y muchos de ellos llevan la experiencia de haber luchado en Irak, Chechenia o Afganistán. Los líderes religiosos son saudíes o tunecinos.

El crecimiento de l EIIL se dio por varios motivos. El primero, según los analistas, es producto de los innumerables errores cometidos por EE.UU. en Irak, así como el gobierno títere que estableció en el país. Pero también, por el financiamiento y la provisión de armas por parte de las monarquías islámicas de Qatar o Arabia Saudita, que los utilizaron dentro de su estrategia política regional.