Al equipo del Maestro Tabárez le costó mucho imponerse frente al conjunto africano, que tuvo a Salah, su figura, en el banco. Terminó imponiéndose a los 89 minutos con un cabezazo de Giménez.

Lejos de guardar las formas, Tabárez, que alcanzó el récord como el entrenador que más dirigió en Mundiales (16 partidos), explotó de felicidad y, con la ayuda de su muleta, se paró y celebró el agónico tanto al grito de “¡Uruguay, nomá!